5-04-2010

Políticas de igualdad del FSA

Secretaría FSA-CH


Consideraciones previas

Desde sus inicios, y en el camino hasta ahora recorrido por el FSM, la diversidad es uno de sus principios de presente y de futuro. La diversidad como rasgo de sus actoras-es, de las experiencias de que son portadoras las organizaciones y personas, de las culturas del globo; como base de la construcción de otro mundo, de la visiones que lo alientan. Una diversidad que confluye, que se articula en las interacciones y alianzas que el Foro propicia, que profundiza sus significados en la medida en que se va creando un sentido compartido de las luchas y acciones que se juntan en el Foro y buscan un horizonte común.

Resulta inseparable de las diversidades el principio de igualdad que sustenta las utopías, las perspectivas políticas, las luchas, los modelos alternativos de relaciones sociales y económicas, de organización de la vida en el planeta; es también fundamento de algunas prácticas que buscan concretarlo aquí y ahora.

Si bien hay el reconocimiento de estos principios y cauces de acción, en la experiencia del Foro se ha constatado que su aplicación es todavía desigual e insuficiente, tanto a nivel de pensamiento (temáticas y contenidos) como de prácticas. El enunciado de los ejes transversales género y diversidades, asumidos ya desde el segundo FSM, muestra una voluntad política, pero su cabal aplicación requiere de medidas que destaquen su importancia y los tornen viables en los eventos y en el proceso del Foro.

Los equilibrios de género y diversidades no se han producido de manera espontánea y automática en la dinámica del Foro, pues no obstante la conciencia y la voluntad política al respecto, éste es, por así decirlo, un pedazo de la realidad, con sus cargas culturales de machismo y homofobia, entre otras.

Además, hace parte de esa realidad la desigualdad de condiciones de los grupos que integran o acuden al Foro; algunos aparecen como débiles o marginalizados, en contraste con otros dotados de diversos recursos, incluso con propaganda o difusión de tipo comercial, lo que acentúa la visibilidad de su presencia y posiciones.

Todo esto no puede quedar librado a la autogestión y autoorganización, pues se ha visto ya que bajo ese esquema tienden a reproducirse expresiones de desigualdad, exclusiones y sobrerepresentaciones. Es preciso estimular cambios y garantizar equilibrios en las prácticas de Foro, para que sea un espacio verdaderamente abierto a la diversidad de expresiones y existencias, que construya la igualdad en su visión y en las experiencias colectivas que organiza. El desafío es vivir ‘otro mundo’, en todos los aspectos posibles, durante los eventos y en el proceso mismo del Foro.

Propuestas

Con esta perspectiva, se proponen estos criterios y medidas iniciales:

1. En el Consejo Internacional, consejos hemisféricos e instancias similares

  • Procurar una composición equilibrada a nivel de género, regiones y expresiones de diversidad. Esto implica hacer recomendaciones específicas a las entidades y organizaciones, a la hora de inscribir sus delegaciones.
  • Estimular reflexiones y debates específicos sobre estos temas, colocándolos en las agendas de las reuniones, e integrar diversas perspectivas políticas y analíticas (entre ellas la feminista) en el tratamiento del conjunto de temáticas.
  • Aplicar mecanismos de ‘acción positiva’ durante las reuniones, en las actividades de exposición, moderación, coordinación, y en todas las intervenciones (en la línea de la alternancia de género en el uso de la palabra que ya se viene aplicando en últimas reuniones). Lo mismo en lo relacionado a vocería, presencia pública, relación con medios.

2. A nivel de contenidos, agendas, programas, visión política

  • Los ejes temáticos y temas deben ir más allá de lo descriptivo. Estos organizan y agrupan las iniciativas y propuestas que vienen desde la autogestión, pero además deben comunicar un sentido, son enunciados políticos. Es preciso contar con diferentes miradas para temas y problemáticas, con multiplicidad de voces, pero también con un sentido compartido, que exprese síntesis, que exprese el sentido integrado del pensamiento, de las acciones y de las alternativas.
  • No puede pensarse o abordarse la igualdad sin solidaridad. En términos de contenidos la igualdad no puede consistir en colocar temáticas y visiones una junto a otra, con un resultado de sumatoria simple; se trata más bien de que se articulen, combinando perspectivas de análisis, e integrando, en términos políticos, las causas ‘parciales’ para que se enriquezcan mutuamente, para armar una visión compartida, de manera que, por ejemplo, el feminismo se constituya en uno de los pilares de la visión de otro mundo, y en un compromiso de todas/os.
  • Las agendas resultantes de los foros serán así siempre más que la yuxtaposición de lo parcial o sectorial; serán un producto nuevo, articulado, coherente, con una visión compartida, con un compromiso de cambios integrales, que al mismo tiempo afirman y enriquecen las diversidades y la igualdad.
  • Tanto en las actividades autogestionadas como en las co-gestionadas, al definir expositores/as se deben garantizar equilibrios de género y diversidades. Esto no puede ser asumido como un ejercicio final de ‘añadir’ o poner mujeres, afro, indígenas, LGBT –lo que a veces puede no ser pertinente o llevar a artificios-, sino como orientación que se aplica desde el inicio del proceso, que busca visibilizar voces y discursos, pero también estimular la producción de aportes, poner en diálogo diversas perspectivas, integrarlas.

3. En los eventos del Foro

El espacio y el tiempo en que se desarrollan los eventos del Foro, tienen singular importancia para vivir experiencias que nos acerquen al mundo de queremos, para hacer realidad relaciones sociales diferentes.

  • En los eventos son elementos centrales la gente y la palabra, la posibilidad de expresarse desde la propia experiencia, desde el propio discurso. Esto nos confronta con prácticas y culturas en las que hay voces más legítimas o autorizadas, otras que aún se inhiben. Es imprescindible que se apliquen mecanismos de acción positiva, entre otros conceder la palabra de manera alternada a mujeres y hombres, dando oportunidad a diversidad de orígenes.
  • No puede hablarse de Foros exitosos sólo en base al número de asistentes. Cada persona cuenta, y cada una debe poder expresarse en condiciones físicas que faciliten el escucharse y dialogar. Es necesario evitar interferencias u obstáculos logísticos que limiten las posibilidades de intercambio en los recintos en que se realizan los eventos.
  • Se deben procurar condiciones logísticas adecuadas para el desarrollo de iniciativas de las más amplia expresión de lenguajes y culturas.
  • En las áreas o ‘territorios’ donde se desarrollan los Foros se debe visibilizar el rechazo a prácticas como el machismo, el racismo, la homofobia, a través de mensajes explícitos (p. ej. colocar como parte de las señalización frases como ‘área libre de violencia sexista’; ‘aquí no se permite la homofobia’). Al mismo tiempo se debe celebrar y estimular la igualdad y la expresión de la diversidad.
  • En la información y promoción de los eventos deben integrarse afirmaciones y expresiones sobre su carácter no sexista, no racista, no homofóbico, inclusivo y diverso.
  • Entre los ‘servicios’ disponibles, estarán los relacionados con prevención y sanción de violencia sexista y similares.
  • En lo referido a imagen y difusión, debe procurarse reflejar la diversidad en todas sus expresiones, lo mismo que el compromiso con la construcción de igualdad.

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